Toda una vida literalmente unidas al cuerpo de la otra, han hecho de Daisy y Violet dos hermanas gemelas inseparables, sin embargo, pese a sus semejanzas físicas y al innegable cariño que siente una por la otra, su manera de ver el mundo es completamente diferente.

La particularidad de Daisy y Violet no es precisamente su melodiosa voz ni la sincronía que las caracteriza al cantar. El atractivo que realmente las convirtió en estrellas locales y las llevó a participar en bodas, comuniones y bautismos, se centra en el hecho de que sus cuerpos están unidos en una condición que suele presentarse en 1 de cada 200.000 nacimientos.

Su padre vio en esta situación una oportunidad que supo aprovechar a la perfección, pues a lo largo de los años desarrolló todo un espectáculo en torno a la apariencia de sus hijas que se ha convertido en el sustento para toda la familia y en la fuente de los gustos particulares de cada uno, menos de los de ellas mismas.

Las diferencias entre las gemelas parecen pasar desapercibidas hasta el momento en que se enteran que pueden separarse, es allí cuando Daisy se percata de cuán cerca está de la libertad que tanto anhela mientras Viola se deja embargar por un sentimiento de temor sin saber qué pasará con su vida sin el apoyo de  su hermana.

20 mil euros separan a estas gemelas de una nueva vida, no obstante, tras enterarse de que su padre se ha gastado el dinero en apuestas, deciden aventurarse al mundo en busca de quien las apoye en este importante paso, pero se darán cuenta que tan solo son vistas como objetos comerciales y no como los seres humanos que son. Esta situación las llevará finalmente a la tragedia.

Una excelente película que pone el toque de drama perfecto para mantener la atención del espectador y desatar toda clase de sentimientos: amor, tristeza, enojo, impotencia, simpatía y muchas más sensaciones estarán a flor de piel una vez que se desarrolla el argumento de la película.

Su mensaje varía de acuerdo con la interpretación metafórica que cada persona pueda desarrollar, sin embargo es evidente cómo la unión de estas dos hermanas se convierte en su salvación y perdición al mismo tiempo, teniendo en cuenta que Daisy y Violet solo pueden contar con el apoyo incondicional entre ellas gracias al vínculo que han desarrollado, siendo este mismo el que les ha generado tantos problemas.